2/16/2008

No hagas hoy lo que debes hacer mañana

Nunca pudo imaginar que le pasase a él. Siempre tan fuerte e independiente. Cuidando de uno mismo, tenía una salud envidiable, un coraje extremo, y una tozuderia fuera de sí. Y es que cuando él decía no, es que no, ya podían cambiar el curso de las mareas, o el día y la noche. Estos pueden parecer grandes atributos sociales, pero él creía que la independencia estaba reservada a los más fuertes. Pero irónicamente nació con un tumor, no era maligno, pero crecía despacito, dándole fecha de caducidad como unas sardinas en lata. Sufrió mareos fuertes durante una semana, y el resultado fue muy claro:
Médico: Lo siento mucho, usted tiene un tumor.
Galileo: ¿Como es de grave?
Médico: A la larga sí, hay que operar.
Galileo: ¿Y si no?
Médico: Si no sus funciones motoras acabaran parándose, y no podrá respirar y su corazón se parará.
Galileo: No me da muchas opciones.
Médico: No las hay, es una operación de riesgo, puede pasar cualquier cosa cuando se toca la cabeza.
Galileo: ¿Y si sale bien?
Médico: Lo más probable es que tenga visión doble o parálisis facial.
Galileo: Pues tendré que correr el riesgo de la operación.
Médico: ¿Tiene familiares para informar?
Galileo: No.
Médico: ¿Amigos o gente a la que informar?
Galileo: No, soy un ermitaño.
Médico: En caso de fallecimiento, ¿quiere ser donante? Esta increíblemente sano y haría un favor a mucha gente que lo necesita.
Galileo: Por supuesto, rechazo la sociedad, pero no la odio, quiero dar todo lo que ustedes encuentren útil.
Médico: Correcto.
La intervención se planeo por adelantado, con meses de pruebas, y por fin llego el día. Cenó una triste merienda de hospital. Debía mantener el ayuno. Por la mañana lo trasladaron a un quirófano. Se tiene la norma de que el paciente parece no poder tocar el suelo, de la cama a una silla de ruedas, y allí a una camilla. Le pusieron una mega vía en brazo, y un anestesista le pregunto el peso. Lo pincho y el brazo parecía expandirse hasta reventar.
Anestesista: Dentro de 10 segundos tendrás un plácido sueño del que no recordaras nada, uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve…
Nadie llego nunca al 10, aunque el contó nueve.
La operación fue un éxito, se consiguió extraer casi todo el tumor. Todo perfecto, salvo un detalle, el paciente había dejado de respirar.
Era triste que un chico tan joven y sano sufriera ese destino, aún así es norma mantener la vida mientras se pueda, pero el chico no tenia constantes vitales, literalmente era un cuerpo que mantenían con vida con un respirador y sondas. Así pasaban los días, y el chico seguía igual. Había mucha gente esperando un trasplante, y nadie sabía excepto el equipo de enfermeras la situación. No tenia malas intenciones, estaba científicamente muerto, y otros podían aprovechar algo que en teoría era cuestión de tiempo. Ese día el doctor se quedó hasta la noche en su despacho, aprovecho la hora de cena del personal, y se dirigió a la habitación del paciente en coma. Se acercó tímido, y susurro.
Doctor: Espero que lo entiendas, tienes unos órganos envidiables, y tu no les vas a sacar partido.
Suspiro y procedió a sacarle suavemente el tubo de oxigeno, no podía cortar el flujo de aire o se darían cuenta, y eso no era muy legal. Pasó un minuto de piiiiiiiiiiib, y de repente tosió mientras se convulsionaba. Empezó a respirar, lentamente, y su corazón regular bombeando tranquilo y a ritmo constante. Se podría jugar al ajedrez oyendo como su cuerpo lo mantenía con vida. El colegiado no entendía nada, ¿le había quitado vida o se la estaba dando? Las enfermeras no tardaron mucho en llegar.
Doctor: Le saqué el tubo porque se estaba ahogando, empezó a respirar.
A la mañana siguiente se reunieron los especialistas de todas las especialidades, discutieron en privado, sobre las grandes cualidades físicas que poseía el aletargado.
Especialista1: Su corazón es un diapasón, podría bombear sangre durante 2 generaciones.
Especialista2: Sus riñones eliminarían sal de agua me mar y la harían potable.
Especialista3: Tiene las corneas de un gato.
Especialista4: Sus pulmones podrían hinchar un neumático.
Especialista5: Su hígado filtraría chapapote.
Especialista6: Esa médula ósea produce más células que una fábrica de celulosa.
Especialista7: Los huesos son tan sanos y fuertes que podría caerse por las escaleras y no romperse nada.
Especialista8: La piel es dura como el cuero y suave como un bebe.
Especialistas a la son: ¡Su cuerpo es perfecto!
Especialista1: Ayudaría a más de 20 personas con su donación.
Especialista4: Pero sigue vivo, no es ético.
Especialista7: ¿Y es lícito que lo use una persona clínicamente muerta?
Doctor: Podríamos quitarle la sonda naso gástrica, y acabaría muriendo por inanición.
Especialista1: Tendríamos que hacerlo en secreto.
Especialista4: Esta conversación nunca ha tenido lugar.
Doctor: Yo me encargaré de todo, pero tenéis que dejarme libertad de acción, somos colegas, y todos queremos salvar vidas.
Todos menos el doctor y el especialista4: Estamos contigo.
Especialista4: Esta bien, pero yo no quiero saber nada.
La reunión privada acabo, y el doctor ordeno el traslado del paciente a una habitación donde el solo tenía acceso. Cuando todo estaba predispuesto, y despejado, el doctor se acerco al paciente, era relajante oírle respirar entre la quietud. Estiro el tubo de su nariz, y espero varios días. Cuando llevaba una semana siendo él, el único que le mantenía limpio se pregunto:
.oO(Lleva una semana sin comer ni beber, debería estar muerto 2 veces al menos, voy a tomarle el pulso)
Se inclino y entonces descubrió que su cuerpo estaba en un estado parecido a hibernar, se resistía a morir.
Doctor: ¡Joder! No se muere.
Voz en off: ¡re pámpanos!
Doctor: ¿Hola? ¿Eres tu Galileo?
Silencio sepulcral.
Doctor: Voy a volver a ponerte líquido y comida, pero no te enfades.
Voz en off: No ha sido el.
Doctor: ¿Ein?
Voz en off: ¿No has notado nada últimamente?
Doctor: No ha pasado nada últimamente.
Voz en off: Exacto.
Doctor: Me estoy volviendo loco, ¡oigo voces! Trabajo demasiado. Este caso me está afectando.
Voz en off: No, lo que pasa es que tú no sabes quién soy, pero yo a ti si te conozco, a veces trabajas para mí. No te asustes.
La habitación se lleno de humo y se fue disipando progresivamente. En el sofá yacía la mujer más hermosa que podía contemplarse, era tan bella que daba pánico. El doctor fue a abrir la puerta para salir corriendo, y la dama, que portaba una guadaña mellada, meció su mano y saludo.
Doctor: ! ¿Qué quieres de mi?! La metadona esta en el piso de abajo.
Dama de negro: No quiero nada, estoy esperando desde hace más de un mes a que se muera, debía haber muerto en la operación, te tenté a que lo mataras, aún así se resiste. Está bloqueando el flujo de vida y muerte.
Doctor: ¿Es por eso porque no se quedan embarazadas y últimamente no muere nadie?
Dama de negro: Así es. En la defunción y creación de vida hay un orden, y es tan tozudo que legalmente no puedo llevármelo.
Doctor: ¿Por qué?
Dama de negro: No es mi jurisdicción, yo no puedo interferir en vuestro mundo.
Doctor: ¿no puedes llevarte a nadie más?
Dama de negro: Hasta que el no muera no.
El doctor Le volvió a poner las sondas.
Dama de negro: ¡Serás cabrón!
Doctor: Lo siento, no es nada personal, me aterras tanto que no quiero que te lleves a nadie.
Dama de negro: La muerte y la vida son por algo.
Doctor: Me hice médico para salvar vidas, es mi obligación.
El buen samaritano fue a explicárselo a los dirigentes públicos, al principió todo era escepticismo, pero las pruebas eran irrefutables a cada día que pasaba, nadie estiraba la pata y nadie se quedaba embarazado/a. Pronto se hicieron eco de la noticia los medios de comunicación, y el paciente comatoso pronto fue cuidado como un Dios. Tenía una planta repleta de especialistas que se encargaban únicamente de mantenerle en vida el máximo tiempo posible. Le licuaban caviar de Beluga en la sonda, los mejores gourmets se dedicaban a preparar los platos más sanos y sabrosos, que iban directamente a su estomago, sin pasar por paladar alguno. Había hasta catadores de suero, bien fresquito para que estuviera en su punto, y fuese lo más puro posible, el agua procedía de manantiales vírgenes a precio de gasolina.
Cientos de cámaras de todo el planeta, vigilaban su habitación, cada canal tenía un pequeño recuadro en miniatura que mantenía a la multitud expectante, el más breve tosido o moco provocaba el salto de lágrimas y suspiros.
Pronto la unidad médica del centro espacial, la G.A.S.A Puso en la pizarra grandes proyectos de ciencia ficción. Hicieron falta varios años, cientos de ciudades, miles de hombres, millones de horas, y billones de donuts, para crear un receptáculo parecido a una letrina móvil, con la más sofisticada tecnología. Costo 10.000 euros por persona, y fue un trabajo unificado de todo el mundo, donde todos pusieron su granito de arena para no morir. La idea era, que su mártir podía resistir, pero un día este envejecería tanto que moriría, y por consiguiente los siguientes en la cola. Con ese aparato “ultrasupramaximegasuper” moderno, tecnológico y tuneado de amarillo plátano eléctrico. Pillaba de 0 a 100.000 km/h en 8,4 segundos, motor turbo de inyección directa a base de gomas de pollo tensadas con presión hidráulica, tracción a las 4 alas, elevalunas eléctrico, dirección asistida, 8 trillones de caballos, y acabados en cuero. Velocidad punta 299.792,456 km/s que era casi la de la luz. Pensaron que el tiempo a esa velocidad casi se detiene, y de esa manera el chico no envejecería, tal y como predijo Einstein, le mandarían a dar un paseo por el espacio, y así ellos no morirían porque él no envejecería. Llenaron el depósito de uranio líquido diesel, encendieron motores y lo mandaron al culo del universo un rato. La cosa parecía funcionar, pero la insidiosa muerte cansada de esperar, busco una solución por su cuenta mientras construían el curioso aparato. Se fue de viaje a los confines del universo, a conocer por primera vez a la mente universal y saber que tenía que hacer.
Dama de negro: Ho, gran mente universal, tú que lo sabes todo por habido y por haber, sabes cuál es mi trifulca, ¿serias tan amable mente maravillosa de concederme una respuesta a mi conflicto?
Mente universal: No lo sé todo, te esperaba una hora después, me pillas viendo la tele y sin almorzar. Aún así se la solución a tus problemas.
Dama de negro: He hecho un gran viaje, estoy ansiosa, dame la gran respuesta por favor.
Mente universal: Claro ¿puedes untarme unas tostadas con mantequilla de mientras contesto?
Dama de negro: ¿Quieres que añada mermelada también?
Mente universal: No gracias, uno de los inconvenientes de saberlo casi todo, es conocer de antemano que si como cómo me gustaría, me pondré muy gorda. A tu gran pregunta debo decirte que se la resolución, pero no soy la única, tu también sabes la respuesta.
Dama de negro: ¿Así que tengo simplemente que hacer eso?
Mente universal: Sí.
Dama de negro: ¿Y no crearé una paradoja que destruirá esta dimensión?
Mente universal: ¡”Na”! tu tranquila, el universo se creó de un gran ¡Pum!, un petardazo, como lo va a desintegrar eso que es un pequeño arañazo cósmico…
Dama de negro: Gracias por compartir parte de tu casi infinita sabiduría.
Mente universal: Menos cuento y anda a solucionar eso, o te frio a collejas.
La Muerte chasqueo los dedos y apareció en la nave, puso los propulsores rumbo a la tierra, se aparto el pelo, se lo recogió., sacó un pequeño frasco con colutorio sabor y olor a eucalipto. Enjuago su boca, y besó a su más odiado problema. A los segundos el reacciono abriendo los ojos y viendo a la tan hermosa mujer. La cosa fue a mas, y ya se sabe, chicho + chica + habitación pequeña + espacio +siglos de abstinencia = polvo estelar.
Dama de negro con ropa interior negra: me acabo el cigarrito y voy cagando leches a la tierra, tengo mucho trabajo atrasado, hace años que debí atenderles a su hora.
La “letrina” aterrizó, tiro de una cadena y las puertas se abrieron, el paisaje futurista, y junto a él millones de cadáveres de viejos.
Galileo: ¿Dónde estoy?
Dama de negro: En la tierra.
Galileo: Están todos muertos.
Dama de negro: Si, y aunque te lo explicase, no me creerías.
Galileo sonrió aún con el pelo sudado por el tejemaneje.
Galileo: Te invito a merendar unos gofres y lo intentas.
Dama de negro: ¡Jajá! Claro. Pero con mermelada :)


7,5 :)

1 Comments:

Blogger mas de mi que de... lirio said...

No tengo claro si reír o llorar, la crudeza con que narras tus historias y la mezcla homogénea de realidad y ficción siempre me dejan anonadada.
Una vez mas debo felicitarte, eres la mente mas hábil que he conocido jamás.
Te quiero mucho pero que mucho mucho.
Besos desde mi alma.

9:46 a. m., febrero 16, 2008  

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