1/16/2009

Dios es un estado de ánimo

Había estado viajando por todo el país, de puticlub en puticlub, llevando el espectáculo allí donde más calor hacía falta. Habitaciones de cama, lavabo y bidet, de sabanas plastificadas, amos grasientos y oxidados, condones de garrafón. No solía durar mucho con la misma pareja artística, y un día se harto de malvivir y malfollar en apeaderos de camioneros, casados y viudos. El mundo del porno toco su fin, y la cola del inem añadió ADN a sus estructuras. Los meses y dineros se fueron consumiendo, y los “infojobs”, periódicos y ATTs aumentaron. En un día de discordia y cafés que sabían a bragas usadas, leyó un anunció en letra pequeña que centró toda su atención:
“Se buscan solicitudes para ejercer el cargo de Dios, no es necesaria experiencia en el sector, imprescindible ser varón, heterosexual y de raza blanca. Interesados rezar 2 padre nuestro y medio.”
Se froto los ojos y volvió a leer lo mismo, era inverosímil, pero miro a sus espaldas y vio los trozos de cerámica desperdigados que antes eran su cerdi-hucha. Estaba harto de comer legumbres con arroz, iba a probarlo. Se postro enfrente de su cama y paro a los dos padres nuestros y medio. Silencio. Silencio. Más silencio. Pensó que le habían tomado el pelo, que iluso era, como iba a faltar plaza para ser Dios, como iban a localizarle, como casi cualquier persona podía ser Dios. Partió en una carcajada y volvió a encender la tele. A los minutos, la tele empezó a desvariar su imagen y comenzó a sonar su mobil, se lo saco del bolsillo y la pantalla en la que salen los números ponía: Cielo.
Cielo: Disculpe el retraso, era mi hora de la merienda. ¿Rezó usted por el anuncio?
Parado: S…i, el a…nuncio.
Cielo: Si, hemos repasado su currículo y podría encajar con lo que buscamos.
Parado: ¿M...i currículo? Yo no les he mandado nada.
Cielo: Ni hace falta, disculpe, pero tengo mucho trabajo esta tarde, ¿le importaría estar en la cama mañana a las 11 de la mañana para un viaje astral?
Parado: ¿Duele?
Cielo: No más que un rato en el purgatorio.
Parado: Entonces hasta mañana.
Cielo: Hasta mañana pues.
Descolgó el teléfono y se quedo alucinando, ¿un milagro o una oferta laboral? ¿O se trataba de las dos cosas? Esa era un día de celebración, así que pidió chino para cenar. Apenas pudo dormir, y ni se levantó de la cama para estar seguro que vendrían a buscarle. Ilusionado cerró los ojos durante horas, esperando el viaje prometido.
Al cabo de unos minutos de las 11, el color negro de su mente se fue volviendo blanco, y una voz retumbo en su mente:
Vocecilla de castrado: Bienvenido.
Parado: ¿Ya está?
Vocecilla de castrado: Si.
Parado: y bien, ¿Qué he de hacer?
Vocecilla de castrado: Nada en concreto, solo aceptar o no.
Parado: ¿Dios ha muerto?
Vocecilla de castrado: Si.
Parado: ¿Cómo fue?
Vocecilla de castrado: Fue Nietzsche.
Parado: ¿Filosofía?
Vocecilla de castrado: No, cuando murió fue al cielo, y de rabia le tiro una pedrada.
Parado: Entiendo, ¿Y que se espera de mi?
Vocecilla de castrado: Que encuentres nuevos adeptos, los fieles apenas dan limosnas.
Parado: Haré lo que pueda.
Vocecilla de castrado: Contratado; mira en tu cajón de la mesilla de noche, ahí encontrarás un aro mágico capilar que te proporcionará poder ilimitado. Cambio y corto.
Su mente se volvió negra de nuevo, recupero la vista, y se incorporo, desconcertado despeino su pelo, miró la mesilla y la abrió. En ella encontró un aro de luz, se lo llevó a la cabeza y se volvió omnipresente.
Su mente se partió en cuadrados cercanos al infinito, con biografías y libros de imágenes de cada humano. De repente dejo de tener miedo de las chicas guapas, del carnicero y de los matones de lupanares de pueblo. Le parecieron personas simples, con deseos comunes, y mucho miedo. Decidió comenzar su reinado haciendo caer un meteorito. Millares de personas fueron consumidas por el fuego y se evaporaron instantáneamente. La noticia no se hizo esperar, científicos, filósofos y teólogos proclamaron sus teorías, y los índices de audiencia santa aumentaron en gran medida. Extasiado de poder pensó que no era suficiente este bautismo de fuego santo, el magma bendito no obtuvo la suficiente popularidad efervescente, y quería más y más religión. Leyendo libros antiguos descubrió que en el pasado, una plaga de langostas azotó los campos, como no era muy ducho en la zoología confundió Langostas con crustáceos, y temiendo parecer repetitivo pensó que podía hacer llover sardinas de varios quilos en todo el mundo a la vez. La idea fue sencillamente genial, mientras muchos morían de un sardinazo en la sien, los supuestamente infieles, otros aprovecharon para comer y poco y saciar parte del hambre en el mundo, el nuevo Dios era justo, solo enviaba al infierno a quien no creía en el, Freud se revolvió en su ataúd, se dio un cabezazo con este, y suspiro que Dios tenía un serio problema de autoestima. Otros dioses, profetas e iluminados, perdieron popularidad, pero eso no era suficiente para el que todo lo puede, así que comenzó a disparar rayos a diestro y siniestro, la gente, acojonada, no paraba de rezar. Dios no paraba de trabajar y trastear, hasta que un día, la voz volvió a él:
Vocecilla de castrado: Lo siento, ahora el 100% de la gente cree en ti.
Ex parado: El 100% es un éxito.
Vocecilla de castrado:Ahora solo quedas tu.

1 Comments:

Anonymous Marina said...

OHH!!!! Muy, pero que muy buen final, del resto, sin palabras....

Un besazo.

11:41 a. m., enero 18, 2009  

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