8/24/2009

Shhhhh...

Una noche parecida a la de hoy, me contó el insomnio que llegaron cientos de pompas a la tierra. Dentro habías bolas de diferentes tamaños y colores. Miraron a su alrededor, y el mundo estaba cubierto de mamíferos que se devoraban unos a otros. La más intensa bola, de color amarillo, se alzó hacia los cielos, y millones de hilos surgieron de ella. Un hilo por ser, dejó la vegetación tal como estaba. Una burbuja rodeo a cada animal, y se dirigieron hacia el espacio, cuenta mi insomnio, que fueron a parar a otros rincones, y ninguno envejeció por el viaje. Mientras, las otras esferas crearon 3 edificios perfectos en forma de pirámide. Se reunieron todos, y acordaron crear al ser perfecto, la perfección no se puede asumir en una sola vida, las bolas lo sabían muy bien, tardaron millones de años en poderse hacer inmortales a sí mismas, y miles más en aceptar y entender que la entropía era la base de la creación, junto con la aceptación. Los entes, pensaron en dotar de mortalidad a sus creaciones, dándoles así la oportunidad de aprender y desaprender; fueron mas allá, y crearon el sistema más complejo de creación, lo encriptaron, he hicieron una copia en cada célula. El sistema, eran pequeñas motas de vida que daban la vida a formas más complejas, con funciones más complejas y cada vez mas simplificadas. En cada generación se irían despejando o ocultando incógnitas, en la fórmula que daba vida. Los entes fueron experimentando, y crearon a una hembra y a un macho, les dotaron de un intenso vacio, que iría desapareciendo a medida que entendiesen, que al igual que las pequeñas motas de vida les daban la sensación de ser una única unidad, formaban parte de algo mayor que no estaban diseñados para entender. Ese vacío, les hacia buscar en los demás, lo que no creían tener en sí mismos, y así nació el amor. Los humanos empezaron a reproducirse y a aprender de sus progenitores, los “nuevos” nacidos se sentían ridículos ante tales seres, capaces de todo, y de nada. Cuando las lluvias escaseaban, cuando la gente enfermaba, cuando los mortales morían, veían como las esferas de luz, no hacían nada. Los hombres, intentando sobre compensar sus egos, con los egos inexistentes en las bolas, adoraron a estas, y les llamaron dioses. Les ofrecieron sacrificios, rezos y ofrendas, pero nada de ello pareció funcionar. Los shamanes de las tribus, entendieron que podían conseguir sus propósitos, hablando en nombre de las esferas. Llamaron religión a la manipulación divina. Las bolas, no quisieron ser participes, y confiaron en que su sistema de transmisión generacional, al que llamaron Alma. Aparecieron cientos de burbujas, y nuestros creadores se fueron a crear vida en lejanos universos.

Si miras el cielo en una noche de verano como esta, es posible que te sientas como una mota de vida, o es posible, que entiendas, que no estás tan lejos de tus padres.

1 Comments:

Anonymous marina said...

Es mejor vivir en la ignorancia, todo duele mucho menos.

Hay noches de verano que miras al cierlo y te sientes vacia y sola en medio de ninguna parte.

Un beso desde este rinconcito de León.

4:46 a. m., agosto 27, 2009  

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