11/13/2009

La insoportable soledad del ser


Nació gallina, se llamaba Caponata, un día, paseando por el bosque buscando gusanitos, una mano apareció del suelo. Asustada quedó paralizada, y lo siguiente que recordó, es una cabeza mordiéndole las nalgas. Fue a urgencias, con el culo hinchado, y se puso a esperar. Cuando el doctor conejo la atendió, las cosas cambiaron…
Dr. Conejo: Los síntomas son claros.
Caponata: Dígame doctor, ¿Voy a morir? ¿Se me va a caer el culo a cachos?
Dr. Conejo: Es muy grave, le ha mordido un Canivalus carnicus ceporrus.
Caponata: No entiendo doctor. ¿Qué es eso?
Dr. Conejo: Se trata de un zombi, un muerto viviente.
Caponata: Le aseguro que mi culo y ese señor no tienen un romance.
Dr. Conejo: Me alegro, pero la herida se ha infectado, y como no puedo amputarle el culo, lo siento, irá a peor.
Caponata: ¿Qué sucederá?
Dr. Conejo: Me temo que se convertirá en una gallina no muerta, una gallina zombi.
El tiempo fue pasando, y la gallina fue finalizando su transformación. Las plumas y uñas se le cayeron, la piel se le pudrió y solían salirle gusanos del cuerpo. La gallina zombi sucumbió ante una intensa depresión por estar muerta. Empezó un largo suicidio a base de alcohol. Solía estar más ebria que sobria, y en un descuido alguien la llevo al huerto. Fruto de esa corta historia de amor Caponata tuvo un huevo. De él nació un pollito zombi, y Caponata le puso de nombre Calimemo. El pollito creció sin padre y sin amigos, su único contacto con el mundo fue su madre, que le enseño a sentirse solo y miserable, que solo quería vivir ida, que moría a cada trago que bebía.
Una mañana Caponata andaba con una cerveza en el pico, y no pudo apartarse a tiempo, el cortacésped del granjero, le segó la cabeza. El pollito vio la cabeza de su madre desunida del cuerpo; trató te juntarla de nuevo, pero ya era la tercera vez que moría, y no funcionó. El pollito maldijo su suerte, lo hacía a diario. Despertaba y volvía a querer dormirse, por no vivir la realidad, volver a ser un zombi. El pollito intentó suicidarse, con una cuchilla en su pico, intentó abrirse las venas de las alas, pero pronto descubrió que no corría sangre a través de estas. Se tomó unas pastillas para dormir, una sobredosis, pero solo durmió varios días seguidos. Intentó morir de hambre, pero averiguó que los zombis no necesitan comer. Desesperado se fue al lago, allí ató una gran piedra a una cuerda, y esta a su cuello. La tiró al agua y el pollito se hundió. Cuando llevaba una hora sin respirar, empezó a sospechar que algo fallaba en el plan. Empezó a picotear la cuerda, cuando de repente vio un objeto hundirse hasta el fondo. Cortó la cuerda y se acercó, era un animal que se ahogaba, y a diferencia de él, si necesitaba oxigeno para seguir vivo. Lo cogió y lo saco del agua, en la orilla se dio cuenta que era un precioso cisne. Intentó reanimarlo haciéndole un pico-pico. El cisne expulsó unos chorros de agua y tosió. Tenía los ojos llenos de agua y veía al pollo borroso, alargo su cuello y beso al pollito. De golpe el pollito olvidó sus gusanos mordiendo su espalda, su descomposición y composición, sus preocupaciones. Solo sentía la suave lengüecita del cisne pintar la suya, y el pollito conoció una parte oculta en su ser, la pasión. No sabía qué pasos seguir, solo se dejó llevar, y ambos amantes se transformaron en uno, y ambos amantes dejaron de estar solos, los relámpagos del pollito se apagaron en los cielos del cisne.
Así fue como el Pollito zombi se hizo novio del precioso cisne, aunque la vida de este cambió en todos los sentidos. La antigua soledad del pollito se contagio al cisne, y la mayoría de sus amigos le dejaron de hablar. Al principio el cisne sintió una gran tristeza, pero con el tiempo descubrió una nueva compañía además de la del pollito… Se sorprendía hablando en su mente, y recordando los momentos de su vida, importantes o no.
Cisne: Todavía no he tropezado con un marciano, pero ciertamente he tropezado conmigo misma.
Pollito: ¿Por qué me amas?
Cisne: Porque sé que no soy mejor que tu y no tengo derecho a juzgarte, además se que dentro de ti hay algo bueno que merece la pena. Por cariño o incluso porque no tenga nada mejor que hacer, te quiero.
Pollito: Yo te amo porque eres mi vida.
Cisne: Si no te amas, el sentido nunca vas a encontrar, puedes construir un imperio, y sentirte alguien mejor, incluso superior al resto; pero si no amas, si no te amas el sentido jamás hallarás.
Pollito: Antes de conocerte quería morir.
Cisne: Antes de conocerme, no querías morir por ser diferente, querías morir porque te sentías solo. Ahora has encontrado el amor, y el amo no soy yo, eres tú, y los 2 compartimos nuestro amor propio, no hay nada más bello, si quieres juntos haremos este viaje a través del tiempo, lo importante es el camino que se comparte, no el trecho final.
El pollito se aferro tanto al corazón de su acompañante, que los relámpagos del cisne callaron en los cielos del pollito vivo.

1 Comments:

Anonymous marina said...

Que bonito,has dado una gran y valiosa lección, espero que arraigue en muchas personas.

Un beso enorme de tus tres amigas.

8:59 a. m., noviembre 14, 2009  

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