9/07/2011

Creadores

Esta es la historia de los creadores, y la diferencia que hay con la gente corriente, o sea, que corre.
El mundo fue diseñado por arquitectos, y los hombres domesticados eligieron un trozo de pan, y se pusieron a pagar rentas de lugares, tan solo porque otros hombres estuvieron antes y construyeron allí. Con las generaciones, esto último se olvidó, y la tierra pasaba virtualmente de mano en mano, pero el sistema estaba montado para que una pequeña pero latente estadística, fuera favorable a los descendientes de los arrendatarios. Estos, acaudalados por sus riquezas e intelectos, controlaban el ejército y armas.
Qué ciudadano, protestaría, mientras su única defensa era una piedra contra una lanza?
Qué ciudadano, protestaría, mientras sintiera que ya piensan por él?
Qué ciudadano, protestaría, mientras el pan estuviera en la mesa?
Qué ciudadano, protestaría, mientras pudiera sentir su ego triunfante, aunque este fuera delegado a otro, ya sea con su muerte o su victoria?
Ninguno, ningún ciudadano, por eso nacieron los creadores. Los creadores eran seres que ya no necesitaban a la sociedad directamente, porque simplemente, creaban ellos sus valores y sustentos. Los arrendatarios se asustaron un poco, así que decidieron estudiar a los creadores, estos creaban a partir de cuatro cosas: la imaginación, los ideales, el arte y las ideas.
Los arrendatarios, preocupados, fueron a ver a los arquitectos.

Arrendatarios: Arquitectos, necesitamos que inventéis algo para matar la imaginación.
Arquitectos: No os preocupéis, inventaremos la televisión. Es un aparato que cuenta cosas con imágenes y sonidos, de esta manera nadie volverá a necesitar la imaginación, solo la información.
Arrendatarios: También necesitamos que aniquiléis a los ideales.
Arquitectos: No os preocupéis, inventaremos la publicidad. Es un sistema por el cual, mensaje tras mensaje, convenceremos a la gente qué necesita poseer, y les demostraremos que son imperfectos, mismamente, no admiraran a nadie ni nada, solo verán defectos.
Arrendatarios: Es necesario que enterréis el arte.
Arquitectos: No os preocupéis, el arte está en los ojos de quien mira. Concebiremos la educación, así controlaremos las mentes de cada individuo. Les diremos desde niños, que sin trabajo no hay futuro, y que sin especialización, no hay trabajo. Distraeremos su atención hasta que sean aptos para trabajar, les confundiremos haciendo del arte un negocio, que solo reside en los elegidos.
Arrendatarios: Las ideas han de desaparecer.
Arquitectos: No os preocupéis, haremos que las ideas sean una propiedad intelectual. Transformaremos el conocimiento en una mercancía, así las ideas, aunque se compartan, serán propias e intransferibles de ser a ser, los dividiremos y se pelearan para sentirse especiales.
Arrendatarios: Confiamos en vuestro talento, vuestras rentas están en juego.
Arquitectos: Amen.
Todo sucedió como pronosticaron los arquitectos, los 4 elementos de discordia se unieron en una sinergia de despropósito. La sociedad, obligó a los creadores a callar.
Una tarde, un hombre corriente, se perdió por el bosque y llego a una cueva. Entró, estaba iluminada por dentro con bombillas recicladas, conectadas a generadores. Se adentro más y más, encontró a gente pintando, hablando, escribiendo o follando. Atónito, se acercó a una chica que pintaba una playa.
Hombre corriente:¿ Qué es esto?
Mujer pintora: Es mi playa, voy allí a bañarme y hacer el amor con los delfines.
Hombre corriente: No, me refiero a este lugar.
Mujer pintora: Soy Ana, este es el sitio de mi recreo.
Hombre corriente: ¿Y qué hacéis aquí?
Ana: La sociedad es un mito, un invento para esclavizaros, nosotros elegimos ser esclavos de nuestros cuerpos.
Hombre corriente: ¿Esclavos? ¿Y qué es ser esclavo de un cuerpo?
Ana: Tú eres esclavo de un cuerpo, que no es el tuyo. Yo soy esclava de un cuerpo, que es el mío. El cuerpo nos da dolor y placer, mientras más alejado estés de tu cuerpo, más frustración sentirás, por no fusionar tu mente con él.
Hombre corriente: No entiendo nada.
Ana: Tu ceguera se basa en tu desaprobación, en no creer merecer más, en no ver más, simplemente.
Hombre corriente: ¿Estoy ciego?
Ana: Vives una mentira, donde te crees tu propio Yo, y no eres capaz de ser un Tú.
Hombre corriente: ¿Quién eres tú?
Ana: Soy una creadora, una deformación humana, capaz de sentir sin tener.
Hombre corriente: ¿Por qué nunca antes vi esta caverna?
Ana: Porque la caverna es en realidad, el lugar de donde procedes.
Hombre corriente: ¿Qué soy yo?
Ana: Un ciudadano, eres solo un cuerpo que vive en un mundo diseñado por arquitectos, y dirigido por arrendatarios.
Hombre corriente: ¿Qué es un arquitecto?
Ana: Una mente superior, esclava de sus necesidades y miedos.
Hombre corriente:¿Y un arrendatario?
Ana: Un agujero negro de ego, que necesita devorar para no colapsarse en su propia gravedad.
Hombre corriente: ¿Qué es un creador?
Ana: Alguien que consiguió conocer a sus yoes para luego matarlos, y comprendió que la miseria humana, nace del deseo de desear poseer algo.

1 Comments:

Blogger Electrica Cullen Black said...

No es más feliz quien más tiene, sino quien menos necesita.

Yo de pequeña podía jugar a las casitas con piedrecitas para delimitar las habitaciones... hacía muñecas con las flores de las amapolas para que las abitasen... en suma... era capaz de divertirme más y mejor con ayuda de mi imaginación que cualquier niño de hoy con todos esos jueguetes caros

11:57 p. m., febrero 23, 2012  

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