12/12/2017

Pájaro Azul - Azul

Solemos ver las cosas de manera rápida y desganada. No nos damos cuenta de que las palabras y el recipiente que antes las guardaba, están íntimamente ligados. Estas pueden haber estado escondidas, esperando a decir algo importante; meditando, engordando o empalideciendo. Conscientes a que han de estar atentas para salir en su momento, un par de segundos antes o después, puede marcar la diferencia entre un hueco en el corazón de su objetivo, o ser algo parecido al murmullo del viento. Las palabras poseen intensidad, que es una forma de consciencia, pero solo podrás sentirlas si te detienes a oírlas y dejas todo lo demás. La diferencia esta en que para la mayor parte de mentes, las palabras son sonidos, o lo que es lo mismo, ruido. Pero si quieres dejarlas de ver como guijarros grises que estallan contra ti, tendrás que desnudarte, sentarte y disfrutarlas; pues son sólidas y comestibles. Partamos de la base, del "te quiero" de una chica de 15 años, y el de una mujer de 30. Intenta imaginar, que ves la escena por un pequeño agujero de una pared. El "te quiero" de la niña, es como una bala, rápido y letal; Es sincero, va en línea recta sin rodeos, y es pura pasión. Impactará a su amada victima, con la intención de instalarse en su cuerpo, del modo mas salvaje posible. La forma del "te quiero" de la mujer de 30, es similar, pero totalmente distinta en su ADN; esta vez es mas como una ola. Sale despacio, puedes notar los sentimientos acercarse a ti, lo que te da tiempo a apartarte o no. La fuerza de esas palabras, es serena y firme, huelen y saben a sal, puede gustarte o no el sabor. La sal es un condimento y conservante; actúa de igual manera en tu vida ese "te quiero", da sabor al amor, y ayuda a que este ralentice o evite su deterioro.

Esta no es la historia de personas que se asemejen a ti, no te cuento esto para entretenerte. Soy un recipiente apasionado, desmedido, loco, contradictorio, que ama la vida y respeta a los muertos. Pero si no prestas atención, solo soy como una bolsa de pipas, que te servirá para pasar un rato, y seré estéril en ti. Esta es tu historia, porque ahora estas aquí, con tu mente clavada en mis palabras, pero si por algún motivo no es así, tal vez no hayas entendido nada, y te pido que no pierdas tu valioso e irrecuperable tiempo conmigo.


No le quedaba mucho tiempo, era consciente. Un día su enfermedad terminal acabaría con él, podía oler a la muerte jadeando en su cogote. Como un hombre que tenía poco que perder, escribió su último "mensaje en una botella". Redactó un anuncio en el periódico local.

Quisiera pasar un día encerrado en mi apartamento con una mujer inteligente, sensible, mágica... Sin sexo, solo 2 mentes conociéndose, aprendiendo y desaprendiendo. Te pagaré por tu tiempo lo que creas conveniente. Número de contacto ...

Llamaron algunas personas, hombres incluidos. Puede parecer incongruente, pero desanima mucho escuchar las mismas tonterías de unas 20 personas supuestamente distintas. Pero al final una diferente voz diferente y fresca...

Ella: Hola...
Él: Hola.
Ella: Llamo por el anuncio...
Él: ¿Estas interesada?
Ella: Sí...
Él: ¿Tienes alguna pregunta?
Ella: Sí... si me la respondes quedaremos y me llevarás a pasar el día encerrada contigo.
Él: Dispara.
Ella: Piensa bien la respuesta.Tienes que describir el color azul, como si yo nunca lo hubiese visto.
Él: ...
Ella: No tengo prisa.
Él: En estos momentos me invaden los escalofríos. ¿Puedo saber tu nombre?
Ella: Estoy nerviosa. Simplemente llámame Azul.
Él: Es un nombre precioso. Déjame pensar un poco la respuesta mientras te oigo respirar.
Ella: Gracias por intentarlo. Esperaré...

Se hizo una pausa de unos diez minutos mientras ambos se oían respirar.

Él: Azul, tal vez sea el color mas misterioso, y sin embargo es el mas abundante. El mar, el agua, los polos... Puede representar al frío... pero claro, tu nunca has visto el mar...
Azul es un color por el que algunos cantautores o escritores sintieron devoción. Decía Victor Hugo, que el arte es azul. Y puede que así sea Azul, hay 2 poemas en especial que hablan del azul. Uno es "El pájaro azul", de Rubén Darío, en su compilación de escritos llamada azul. Y el otro es C. Bukowsky, igualmente titulado Pájaro azul. En los dos, el pájaro azul esta encerrado, ya sea en el corazón o en el cerebro. En ambos ese pájaro tiene vida propia, desea volar, y dejar de estar enterrado vivo y triste. Bukowski lo mantiene encerrado, no quiere que nadie lo vea, y lo saca de noche; el de Rubén tiene forma de mujer, del amor de un joven que se desvive por su pájaro de ojos azules.
Si me pides que te describa el color azul, solo puedo decirte que es lo que sientes en el pecho, cuando tienes la necesidad de ser tu misma o de amar a alguien, aun sabiendo el frío peligro que conlleva arriesgarse a vivir ambas cosas.
Ella:...

De nuevo otra pausa de cinco minutos, esta vez, de respiraciones mas agitadas.

Ella: Soy muy pálida, y tengo el pelo negro y muy largo, estaré tomándome un cortado con sacarina, pásate a buscar mañana a las 9, temprano. Esta es la dirección de la cafetería...

Se despidieron y se fueron a dormir con regusto a promesas en el paladar.

Él se adelantó, y cuando la cafetería abrió, se situó en un rincón estratégico, para poder verla entrar sin llamar la atención. A la media hora entró una chica joven de piel blanquecina, con el pelo largo. Tenía puestas unas gafas negras, y blandicia un bastón blanco. Avanzaba despacio, y tanteo una silla donde sentarse. Supe que era ella, porque pidió un cortado con sacarina.
Azul parecía ida, buscando entre sonidos agitando levemente su cabeza. Seguramente sondeaba cualquier indicio de mi.
Agarré mi café, y me movilicé para cambiar de mesa.

Él: ¿Le importa que me siente señorita?
Ella: Lo siento caballero, estoy esperando a alguien.
Él: Ya no esperas a nadie Azul.
Tomé asiento.
Ella: ¿Y a ti te importa que sea ciega?
Él: Claro que sí. Pero es algo bueno, por teléfono ya me pareciste especial.
Ella: Lo soy, pero mi ceguera es solo un detonante mas.
Él: Quiero pasar el día contigo Azul.
Ella: Ese es el trato. ¿Vas a poder pagar mi tiempo?.
Él: Si no no hubieses venido.
Pagué y la agarré del brazo, nos dirigimos a casa.
Por el camino llegamos a una parada de autobús, nos sentamos y ella abrió su bolso. De él sacó un pequeño bloc y un carboncillo envuelto en papel de plata.

Ella: ¿Te importaría dibujarme que ves? El conjunto de la escena, pero presiona con pasión el trazo.
Él: Claro, déjame ser tus ojos.

Intenté esmerarme dibujando con formas sencillas, tal como lo haría un niño. De mientras ella preguntó:

Azul: Sabes uno de mis nombres, dime el tuyo.
Él: Puedes llamarme pájaro.
Azul: ¿Y eso?
Pájaro: A veces, la unión de 2 elementos, forma algo totalmente distinto, y ahora, soy un pájaro, y tu eres azul.
Azul: Así son las cosas.

Seguí con el carboncillo, hasta que finalmente le entregué el paisaje de papel y carbón. Tanteo con los dedos, y ella susurro.

Azul: Acerca tu mano.

Accedí, y sus dedos conducieron a los míos.

Azul: Esto... esto parece un árbol.

Pájaro: Sí, es una palmera.
Azul: Y en frente, parece haber otra. ¿Están separadas por un camino?
Pájaro: Sí, y el autobús cruza en medio de ellas. Te he dicho que veo, pero no se que ves tu.

Azul miraba cada pequeño detalle con las yemas de los dedos.

Azul: Por favor, no te rías. Yo veo dos palmeras, una macho y otra hembra. Estas se aman en silencio, y se mantienen despiertas la una frente a la otra, hasta que llega el autobús. Entonces ambas se duermen, porque saben que no pueden verse. Cuando este se va, poco a poco se despiertan, para que lentamente vuelvan a enamorarse la una de la otra, como dos amantes con alzheimer que vuelven a conocerse y a gustarse; porque su naturaleza, simplemente, se deja llevar.
Pájaro: Creo que tienes toda la razón, lo natural es dejarse llevar. Lo realmente antinatural, es dejar atrás nuestra inocencia, para ver solo dos palmeras.

Hablamos de todo y de nada, hasta llegar a casa.

Azul: cierra y dame la llave.

Así lo hice

Azul: Ahora apaga todas las luces, y baja las persianas, hasta que no veas nada.

Así lo hice.
Ella me encontró en la oscuridad, y me pregunto si tenía terraza.

Pájaro: Esta a la derecha.

Alcé mi mano y ella la siguió con las suyas.

Azul: Shhhh... cállate bobo, dame la mano y sígueme lentamente.

Abrió la puerta tanteandola con las yemas de sus dedos. La luz de la luna llena incidia en una tumbona donde nos acostamos el uno al lado del otro.

Azul: ¿Que ves?
Pájaro: La luna, esta radiante.
Azul: Descríbemela.

Me quedé pensando unos segundos.

Pájaro:¿Que sueles ver en tu mente?
Azul: No nací ciega, así que se como es la luna. Mi mente, trata de hacer diagramas con fuegos artificiales, recorriendo polbaredas agolpadas. Siempre hay luz, es constante. Ahora envidio tu oscuridad, tu paz.
Pájaro: Únicamente te diré, que trates de crear una gota de luz, despréndela de ti, y siente con tu piel como estalla en cien gotas, que a su vez se dividen infinitamente. Ninguna es igual, y como mas arriba, ninguna luna es la misma, es muy triste pero nunca la viste tal como nos ilumina ahora.
Azul: Entonces convirtamos este momento en algo bello.

Sus dedos despacio buscaron mis labios, acto seguido sepultó su boca con estos. Nos besamos intensamente.

Azul: Retrocedamos unos minutos, como si nada de esto hubiese pasado.
Pájaro: Me temo que es demasiado tarde, no se ni quiero parar.
Azul: Cuando amanezca desapareceré, prométeme no buscarme.
Con calma exalé un "de acuerdo".
Azul: Esta noche siento que te quiero.
La besé como si me fuese la vida en ello. La deseaba mas allá de cualquier anochecer, perotemía su respuesta, y mas aun, la mía.
Pájaro: Te quiero Azul.
La acaricié sin desvestirla, podía notar cada forma de su ropa interior. Mis manos se volvieron palomas que aleteaban entre tela y piel.
Entre viaje y viaje, el temor se volvío su cuerpo mio.
En una ola de intensidad, me gimio al oido su placer.
Azul: Por un momento dejé de ver luz, se eclipsó.
La abracé.
Azul: ¿Tienes sueño?
Pájaro: Este va haciéndose fuerte, las ganas son constantes y despiadadas; pero de momento sigo despierto, me iluminas como una selva bombardeada por Napalm, a plena noche.
Azul: Con los ojos no te veo, pero con todo lo demás sí. Mi precio es que un día escribas un cuento, que sea como un beso que me dure hasta morir. Ya sabes donde publicarlo, ya sabes que ahora debemos dormirnos.
Así lo hicimos. Al despertar, solo me dejó el dibujo que yo mismo dibujé.

Azul era como la trufa sumergida en la tierra, que solo podía encontrarse tras olfatear bosques enteros, y ensuciarse enérgicamente el hocico, con la insensibilidad posterior que eso provoca durante semanas. Un oasis de sabor solo entendible para un nómada sin hogar, en el que cada grano del camino forma parte de su colchón, y la lluvia una humeda manta que cubre su descuidada existencia. ¿Como expresar el sabor a alguien que nunca ha comido? adelantándose a la necesidad y frustración que provoca el hambre. En cada línea de melancolia gastronómica y odio, se encuentra la respuesta. Pues bien, Azul era un sabor apenas nunca necesitado, siempre subestimado por las lenguas saciadas, pero a su vez degustado como el segundo plato mas caro de una carta. El criterio, es un don que se ha de regar, hora a hora, y ella era eso, una fina sucesión de congruencias crispadas, de magnifica belleza enterrada. Pero para los ojos inexpertos, e incluso para estos, podía parecer un mero tubérculo común. Pero para un alquimista, ella era parte de la esencia que forma los elementos, la parte mas primordial de la vida.

Ahora ya morí, y puedo decir, que la quise, porque era lo mas semejante al amor puro, que había encontrado.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Llegado el punto y final del relato, de la boca de Arañita se escapó un suspiro mientras su ojos izquierdo dejaba suelta una lágrima solitaría, qie rorrió presurosa mejilla abajo al tiempo que sus dedos teclean todo el suceso para que lo sepa el autor.

PD. Tampoco conocía éste. ¿Seguro que no es nuevo?

Arañita.

10:11 p. m., enero 07, 2018  

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